Todo incluido desde el primer día. Lo único que cambia es cada cuánto pagas — y mientras más adelantes, menos cuesta el mes.
Probar 30 días gratis Sin tarjeta. Se paga al final, si te sirvió.
¿Ya tienes cuenta? Entra y desde aquí mismo podrás pagar.
No hay costo de instalación, ni por orden creada, ni por mensaje enviado, ni por cliente atendido. Si atiendes treinta relojes al mes o trescientos, cuesta lo mismo.
Con tarjeta, PSE o transferencia. Al terminar los 30 días te avisamos antes de que se venza — a los 10 días, a los 3 y el último. Nunca después.
Sigues entrando y viendo todas tus órdenes; lo que no puedes es crear nuevas. No se borra nada. Y tus clientes siguen pudiendo abrir su enlace, ver su orden y firmar — su reloj está adentro y no le deben nada a nadie. Pagas y sigues donde estabas.
Cada sede es un taller: su propio consecutivo, su propio equipo y sus propios clientes. Si son dos negocios distintos, son dos planes. Si comparten clientes y numeración, es uno solo.